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Vivir

¿Cómo sé si me voy a casar?

Felipe de Jesús Hernández y Cristina Parra

2020-01-01

Amor / Amistad, Matrimonio, Noviazgo

¿Cuánto debe de durar un noviazgo? ¿Cómo saber si ya estamos listos para casarnos? ¿Qué pasa después de pedirla en matrimonio?

 

Estas y algunas otras preguntas pueden inquietar a algunas personas cuando están en una relación después de un tiempo de convivir, conocerse y profundizar un tanto en el conocimiento del otro. Cada vez es más difícil que los jóvenes entablen relaciones estables, le temen al compromiso, le temen a involucrarse sentimentalmente con alguien por miedo a ser heridos o traicionados.

Pero una vez que se deciden a aventurarse en una relación formal de noviazgo, no saben hasta cuándo deben continuarla o si deben terminarla o cómo saber en qué momento pueden o deben dar los siguientes pasos para consolidarla.

Una relación de noviazgo no debe medirse estrictamente en cuestión de tiempo ¿cuánto debe durar: meses, años? No, así no se mide, esto es muy relativo, porque hay quienes se ven muy seguido -casi diario- y quienes se ven esporádicamente; quienes hablan todo el tiempo y quienes reservan solo algunos momentos. Entonces el calendario o el reloj no son parámetro de madurez o de estabilidad. Puede ser que lleven mucho tiempo, pero se dedican a entretenerse, a jugar, a salir, pero no a conocer el pasado, los gustos, los temores, las ilusiones, los amigos del novio/a. Dice una canción de Tierra Mojada: “Es preciso que me dejes conocerte”, es un riesgo que vale la pena correr: conocer al otro, mostrarse vulnerable, abrir tu alma y tu corazón para que el otro pueda entrar y morar ahí. Nadie puede amar lo que no conoce. 

La maduración de una relación de noviazgo progresa en medida que somos sinceros, auténticos, abiertos, aprendemos a resolver los conflictos que se nos presenten; también es importante hacer acuerdos al principio porque si no hablamos de las expectativas que cada uno trae, no se puede saber si avanzan en la dirección correcta.

Es necesario que el noviazgo pase por tres etapas: 

1. En enamoramiento

Cuando recién conocemos a la persona o recién comenzamos la relación y vemos solo cualidades en ella, nos ilusionamos pensando que es el/la mejor entre miles, le admiramos, nos encandila con su brillo y confiamos plenamente en ella. Nunca le vemos despeinado, desaliñado, no comete errores, no traiciona, en fin, creemos que es un ángel caído del cielo. 

2. El rompimiento o desencanto

No podemos fingir todo el tiempo, acabamos por conocer también “el otro lado de la luna” y quizás no es tan atractivo como creíamos, tiene defectos, a veces reacciona de manera que no nos agrada, resulta que no comparte todas mis opiniones ni decisiones. Llega el momento en que debemos tomar la decisión si somos capaces de continuar en relación con una persona así, siendo conscientes de que tampoco nosotros somos perfectos y también la otra persona debe decidir si es capaz de vivir con nosotros con todo y nuestras limitaciones. 

Solo después de esto es cuando se puede dar el paso a la tercera etapa: 

3. El amor maduro

El amor maduro surge cuando decidimos: A pesar de sus defectos, a pesar de los tropiezos, a pesar de mis fallas… sí estoy dispuesto a comprometerme con esta persona y nos enfocamos en cimentar sobre ROCA FIRME nuestra relación, nuestras expectativas, preparar el hogar donde vamos a vivir, tener una fuente de ingresos suficiente para solventar nuestras necesidades, prepararnos espiritualmente, humanamente, psicológicamente para emprender la más grande y maravillosa aventura de nuestra vida con el compromiso de asumir un compromiso libre, por amor, para una unión indisoluble de acuerdo al Plan de Dios para el matrimonio y la familia.

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