Vivir
¿Cómo puedo hacer limpieza en mi matrimonio de todo lo que nos daña?
Diac. Giovanni Antonio Camarillo Rubio
2020-01-01
Matrimonio, Vocación
Cuando no cuidas tu matrimonio se puede ir llenando de basura que los daña, aprende a detectarla y eliminarla
En la mayoría de los casos, la problemática de la vida matrimonial es que han dejado que se acumule demasiada basura que ensucia la convivencia entre los esposos, la confianza que se deben tener y el dinamismo con el deben amarse todos los días de su vida.
Recordemos que el Matrimonio es uno de los dos sacramentos de servicio que, en la sabiduría de Jesucristo, fueron instituidos para dar la felicidad al hombre y así poder llegar a la vida de santidad.
Otros dos sacramentos, el Orden y el Matrimonio, están ordenados a la salvación de los demás. Contribuyen ciertamente a la propia salvación, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los demás. Confieren una misión particular en la Iglesia y sirven a la edificación del Pueblo de Dios (CIC 1534).
De este modo, los esposo amándose sirven y edifican a la Iglesia, haciendo visible el amor esponsal de Cristo por la Iglesia. ¿Pero qué pasa con los matrimonios que están pasando por una especie de crisis?, ¿Cómo ayudarlos?
La rutina es el mayor de los peligros que un matrimonio tiene y que al hacerla parte de su vida matrimonial poco a poco como la cizaña se regará, causando graves problemas. Es por eso que debemos de estar en continua vigilancia tal como nuestro Maestro nos enseñó: “Velen y oren para que no caigan en tentación” (Mt 26,41). Todos los matrimonios deben estar alerta para que esta terrible tentación que causa asedio en la vida de esposos no afecte su amor conyugal y desaprovechen la oportunidad de ser felices en esta vida y de heredar la eterna.
Para esto los esposos deben limpiar constantemente su matrimonio con tres elementos básicos: con palabras amables, con pequeños detalles y con humildad para pedir perdón.
1. Palabras amables
Todos nosotros en el seno de nuestra familia original fuimos educados con reglas de oro como: “por favor y gracias”. Que con el paso del tiempo si no ejercitamos se nos pudieron haber olvidado y más aún cuando pensamos que por estar en una relación de por vida, con seres queridos que nos conocen y nos ayudan, no deberíamos de usar; pero eso es completamente erróneo, porque en nuestras relaciones más cercanas es donde mayor amor y respeto debemos de mostrarnos.
Esto a menudo daña la vida matrimonial, pues la amabilidad se da en el trabajo, con los amigo y vecinos, en el supermercado; pero no en el hogar y esto constantemente empobrece la relación que en ocasiones hasta se convierte en una obligación servir al otro en lugar de que sea una manera de amar.
Volvamos a emplear estas palabras amables en nuestra vida de esposos y veremos cambios inmediatos.
2. Pequeños detalles
Los pequeños detalles dice el dicho, “son los que marcan la diferencia” y en una vida de esposos, son los que permiten que la llama del amor no se apague o disminuya, sino que al contrario día con día el amor que se juraron frente al altar, vaya creciendo de modo que se manifieste en sus vidas y su convivencia.
Pero en la mayoría de los matrimonios olvidaron por completo lo que hacían cuando de novios, si me permiten la palabra “cursilerías” que se manifestaban y que llenaban el corazón de un amor puro. Me refiero a las cartitas de amor, ahora mensajes de texto; a las llamadas telefónicas interminables, a las flores, los chocolates, el abrazo, los besos, las salidas al cine o por una nieve, etc.
¿Dónde quedaron?, ¿Por qué las olvidaron? Es lamentable que el pensar que están ya bajo el yugo del sacramento, estas manifestaciones de amor quedaron en el olvido, eran cosas de chavos y al parecer superadas. Pero más triste es ver que ustedes mismos se dan cuenta cuan necesarias eran y no las retoman.
Cuando los matrimonios han dejado de abrazarse, limitándose a cuando hay una ocasión especial, están viviendo una terrible crisis de amor que deben limpiar. Retomen su vida matrimonial manifestándose detalles que alimenten día con día la llama del amor.
3. Humildad para perdonar
Si la vida matrimonial se ha convertido en una rutina que fastidia y agobia, muy seguro es que también se ha convertido en una vida llena de ofensas y problemas; necesitamos matrimonios humildes que dándose cuenta de sus errores son capaces de reconciliarse, son capaces de manifestarse una sencilla palabra, pero que contiene una gran riqueza “perdón”.
Esta palabra mágica transforma la vida del hombre y hace que la relación conyugal se proteja con la fuerza sanadora de la reconciliación.
No vivan en medio de ofensas, no se acostumbren a faltarse el respeto; pero si por error ocurriera una inconveniencia entre ustedes, nunca dejen de perdonarse, y esta actividad es mutua tanto del que solicita perdón, como del que lo otorga. Pero en ambos lo que reina es el amor.
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