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Contexto político-social en el que vivió Jesús

Lic. Miguel Ángel Fuentes Ávila

2020-01-27

Jesús, el hombre

Jesús vivió en una época concreta y en medio de una cultura, te presentamos el contexto de ella.

Jesús de Nazaret fue un hombre de su tiempo, rodeado de las circunstancias de su tiempo y de su nación. Llama la atención, entre todos los lugares de la tierra donde pudo haber nacido, lo haya hecho en uno particularmente complicado.

La región donde, según los textos bíblicos, Jesús vivió la mayor parte de su vida es conocida actualmente como Palestina, que significa "tierra de los filisteos". Este lugar ha recibido diversos nombres a lo largo de la historia, entre ellos Canaán, Israel, Judea, la Tierra Prometida y la Tierra Santa. Es un territorio de Asia Occidental, situado entre el Mediterráneo (Oeste), Siria (Norte), el desierto de Arabia (Este) y la península del Sinaí (Sur). 

Es una franja de tierra en forma de trapecio de 50 y 100 km en sus bases y de 220 km de altura. Pese a su pequeño tamaño y a su relativa escasez de recursos naturales, ha sido desde siempre un sitio muy codiciado debido a su posición geográfica como cruce de caminos.

 La historia del pueblo de Dios está muy ligada a esta tierra. Tras salir de Egipto, los israelitas logran establecerse, poco a poco, en la Tierra Prometida que comparten con otros pueblos. Una vez concluido el breve período de relativo poder que significaron los reinados de David y Salomón, el reino se dividió en el 931 a.C. y ambas partes fueron perdiendo fuerza y territorios. A partir de entonces el destino y suerte de estos dos reinos dependerá de los imperios que pretendan adueñarse de Palestina. Egipto, por ejemplo, amenaza al reino del Sur (Judea) y los arameos emprenden incursiones en los territorios del Reino del Norte (Israel), el cual fue destruido definitivamente por el imperio asirio hacia el 722 a.C. Judá se declara vasallo, pero será arrasado en el 587 a.C. por el imperio neobabilónico y buena parte de sus habitantes deportados. La caída de esta potencia y el ascenso de los medos y los persas significarán el regreso de los judíos a Palestina bajo el dominio de este imperio.

Entre el 336 y el 323 a.C. Palestina conoce un nuevo dominio, el de los griegos, que, con Alejandro Magno a la cabeza, constituyen un extenso dominio que expone a esta región de Asia a la potente civilización helenística. La muerte de Alejandro es también el fin de la unión de sus conquistas, que se dividen entre sus sucesores. Dos siglos después, cuando aquellos intenten imponer la cultura griega por la fuerza, habrá una insurrección en Palestina, encabezada por una familia denominada los Macabeos que, al hacerse con el poder religioso y político, conseguirá nuevamente la independencia política. 

El futuro rey Herodes, que no es judío, se relacionará con esta familia para lograr sus objetivos. Con todo, la ansiada independencia es de poca duración. En el año 63 a.C., el general Pompeyo conquista la región y la integra al Imperio Romano. En los territorios conquistados, Roma procura conservar las costumbres locales. Se reserva la política exterior, controla la moneda y los caminos y exige un tributo elevado. Con acciones que no excluyen la violencia, Herodes el Grande consigue en el 37 a.C. ser rey efectivo de Palestina, pero siempre vasallo de Roma. Al final de su reinado nace Jesús, cuando el emperador romano es Octavio Augusto (31 a.C. al 14 d.C.). 

La muerte de Jesús ocurre cuando el emperador es Tiberio, quien ocupó el trono del 14 al 37 d.C.) Herodes, pretendía que, a su muerte, el reino se dividiera entre tres de sus hijos, pero Roma sólo los admitió en calidad de gobernadores, no de reyes. Herodes Antipas, quien recibe a Jesús de parte de Pilato cuando se pretende condenarlo, gobernó Galilea hasta el año 39. El control de la parte correspondiente a Judea y a Samaria (parte antiguo reino del Norte), años después, fue asumido directamente por el Imperio, que nombraba un procurador a este respecto. 

El quinto procurador, que gobernó Judea del año 26 al 37 de nuestra era, fue, precisamente, Poncio Pilato. En Judea, y después en toda Palestina, el procurador romano dejaba que el Sanedrín, el tribunal judío, ejerciera la justicia, pero se reservaba la pena de muerte. La existencia de Jesús transcurre en poco más de tres décadas en que Palestina está dominada por Roma. Buena parte de su vida la pasa en la región de Galilea, donde se encuentra Nazaret. 

En esos años, hay dos grupos sociales en la zona: los judíos habitantes en la misma Palestina y los paganos, griegos, romanos o de otros orígenes. Aun cuando la cultura dominante es la judía, también hay influencias griegas y, naturalmente, romanas. Jerusalén sigue siendo el centro económico, cultural y religioso de Palestina y a veces mira con cierto desprecio a los galileos que no practican su purismo litúrgico. 

En los mismos judíos hay varios grupos con visiones muy diversas sobre la situación de su nación y la manera en que podrían resolverla: fariseos, saduceos, herodianos, esenios, zelotas... Muchos anhelan la llegada de un Salvador, un Mesías cuyas características no siempre se bosquejan con claridad. 

Para el Imperio Romano, Palestina es una región un tanto problemática. La opresión y el deseo de independencia, muchas veces frustrado, así como el carácter muy peculiar del pueblo judío, con una fe profunda y diferente de otros pueblos, conducirán con frecuencia a rebeliones cuyo final suele ser desgraciado. Los textos bíblicos dejan ver que se pensó incluso que Jesús y los cristianos querían levantarse contra la autoridad. En el año 70, Jerusalén será sitiada por el general Tito y convertida definitivamente en una provincia imperial.

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