Activate con:

#

Cada uno de nosotros busca socializar, tener relaciones interpersonales sanas y duraderas. Sentirnos aprobados y aceptados por el otro. La realidad es: que necesitamos de los demás para sentirnos completos, seguros de nosotros mismos y satisfechos. Pero en ocasiones por buscar esta aceptación y aprobación, no nos respetamos y permitimos comentarios y conductas que nos hacen sentir mal. Esto es ocasionado porque no podemos o no sabemos poner: Límites. 

Poner límites emocionales sanos, básicamente se trata de ponerte en primer lugar. Es tener el conocimiento de tus gustos, deseos, valores, creencias etc... Es saber hasta dónde vas a llegar y hasta donde las personas van a llegar contigo. Empezar a poner límites es definirte e individualizarte como persona. Es crear conciencia de que cada persona es única y especial y por este simple hecho tú mereces todo el respeto ajeno. 

Desgraciadamente cuando no ponemos límites, estamos dejando que los demás nos definan. Ya que siempre estaremos bajo sus expectativas. Seremos sombra de lo que piensen, opinen y digan sobre “lo que está bien y mal”. Esto hará que en un momento dado no sepamos quienes somos ni qué queramos. Y por lo tanto ocasionará un conflicto hacia nosotros mismos y hacia los demás. 

Para empezar a poner límites necesitas:

1- Conocerte a ti mismo: en qué situaciones quieres ceder, y en qué situaciones no. 

2- Valoriza tu vida: reconoce en qué aspectos te falta mejorar y en qué aspectos te sientes conforme. 

3- Sé muy específico con tus límites: define horarios, lugares y actitudes.

4- Sé fiel a tus límites y exprésalos con claridad.

Te dejo que reflexiones esta frase: “Atreverse a establecer límites se trata de tener el valor de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a otros” Brene de Brown