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Los seres humanos contamos con una serie de habilidades, actitudes y capacidades que nos permiten interactuar entre nosotros. Dentro de estos, existe un proceso llamado “comunicación” que se presenta en nuestro día a día y parecería que no tiene “chiste” o no es “la gran cosa” pero que sin embargo muy pocos de nosotros lo sabemos hacer de manera asertiva. De hecho el 90% de nuestros conflictos que tenemos a diario es por esta falta de comunicación positiva. Porque lo que sabemos es hablar más no, comunicar.
Quiero empezar por diferenciar estos dos aspectos: Cuando nosotros hablamos se transmite únicamente información. Cuando nosotros comunicamos, además de transmitir información, expresamos pensamientos, sentimientos y emociones. Esto nos ayuda a tener relaciones interpersonales positivas y sanas.
Cuando comenzamos a ejercer y practicar la comunicación de manera asertiva, nos estamos poniendo en primer lugar. Estamos validando nuestras emociones, sentimientos y a su vez las de los demás. Ya que dejamos de descalificar, reprochar y enfrentar las opiniones del otro.
Es una comunicación basada en el respeto, empatía y en inteligencia emocional. Se necesita aprender a manejar las emociones. Identificarlas y expresarlas. Sin permitir que seamos víctimas de nuestra emoción (como el enojo) pero a la vez que seamos capaces de defenderla para así no reprimirla con la intención de evitar un posible conflicto.
Para comenzar a comunicarte de manera asertiva a continuación te pondré la fórmula para hacerlo:
Hablar en primera persona + emoción + la acción o el detonante + la petición
Es decir:
“me molestó mucho que me respondieras de esta manera, te pediré que no lo vuelvas a hacer”
De esta manera estarás validando, compartiendo y expresando tu sentir de manera clara y respetuosa.