Activate con:

#

 

Vivimos en un mundo acelerado, rápido y ajetreado, lleno de estrés… orientado totalmente al exterior: a ver hacia fuera. Pareciera casi imposible poderse detener y hacer una pausa para nosotros mismos: poder ver hacia dentro, nuestro interior. Teniendo en cuenta todo el panorama podríamos pensar que eso es muy improbable, tenemos actividades y obligaciones a toda hora, el mundo nos demanda entregarnos totalmente a él en cuestión de tiempo y competencia. Para poder ser alguien exitoso y poder contactar con la sociedad tenemos que sacrificarnos a nosotros mismos. Pero…

¿Es posible contactar con los demás y también contactar con nosotros mismos?

¡Si! Practicando y ejerciendo la introspección. La introspección es un proceso fundamental para mejorar y crecer como personas, pero no sólo eso, sino que nos ayuda a encontrar nuestro auténtico Yo. La introspección es tomar conciencia de todo lo que pasa fuera de nosotros mismos para así llevarla a nuestro interior: ¿esto qué representa para mí?, ¿realmente por qué actúo y respondo de esta manera?, ¿yo quiero esto para mi vida? Esta práctica nos ayuda a hacer consciente nuestras reacciones, actitudes y emociones. Comenzamos a entendernos sin juicio, con una visión de compasión y amor hacia nosotros. Reconociendo que somos seres humanos, personas que nos podemos equivocar y podemos ser vulnerables ante las emociones. Sin embargo esta conciencia no es conformista, sino que nos ayuda cada vez a mejorar como personas. Nos ayuda a detectar nuestros puntos frágiles para así trabajar en ellos.

El tener introspección es uno de los mayores actos de amor propio que una persona puede ejercer. Ya que la persona se pone en primer lugar, pero no un primer lugar egoísta, sino un lugar donde la persona mejora para poderse relacionar mejor con la otra.

Y así al mismo tiempo poder contactar con él y consigo mismo.

Fernanda Alujas.

Psicóloga.